La columna de Joan Costa en Experimenta. Hoy: Info-grafía

La columna de Joan Costa: La marca corporativa

La fusión de Unicaja y Liberbank es noticia de actualidad. A mi me trae los recuerdos de cuando creamos con mi equipo el sistema de identidad verbal y gráfica de Unicaja, en 1991.

En aquella época se produjo la fusión de las cinco Cajas andaluzas (Cádiz, Antequera, Almería, Ronda y Málaga) que constituiría la primera Caja andaluza y la quinta de España. El problema que preocupaba al entonces presidente Braulio Medel era el nombre que daríamos a la nueva entidad. Su razonamiento era lógico: 1) cada una de las Cajas tiene su nombre propio y sus clientes, 2) si adaptáramos el nombre de la Caja principal, las demás desaparecen y eso frustra a todas, 3) si vamos a un nombre nuevo será una cosa completamente extraña para todos: mal comienzo si perdemos las raíces. Buscaremos un nombre de consenso, le dije.

Hicimos unas encuestas locales entre clientes de las cinco Cajas. La gente tiene sentido común. La pregunta era cómo veían la fusión. Las respuestas mayoritarias eran de este tipo: Deberían entenderse bien. Trabajar juntas. Coordinarse y dar un buen servicio. Que haya un buen entendimiento. Que se organicen juntas y todos ganemos. Que unan los esfuerzos y trabajen mejor. Cooperar. Colaborar. El significado global se puede sintetizar en una palabra: Unión. Pero había un temor: que las Cajas fueran engullidas por el “pez gordo”. 

La propuesta definitiva “Unicaja” funcionaría porque conectaba con el sentir de la gente. Para la nueva institución, “Unicaja” significa Caja única y Unión de Cajas. Asunto resuelto. Ahora bien, la implementación del nuevo sistema de identidad, la marca corporativa, que ostentarían desde ahora todas las oficinas fusionadas se acompañaba, en la fase de lanzamiento, de banderolas en fachadas con el nombre propio de cada Caja. La respuesta era: “Somos la nueva Unicaja, pero tu Caja sigue siendo la tuya”. De hecho, adoptamos la misma estrategia que para la fusión de las “Cajas Rurales” en 1989, cuyo gran presidente fue José Barea.

La cuestión del nuevo nombre no tuvo problema, igual como el símbolo gráfico. Esa nueva marca fue aprobada a la primera. La figura del abanico de color verde, un objeto muy popular en Andalucía y color de la bandera de la región, evoca al mismo tiempo el perfil del Sur, con el ángulo señalando donde reside la sede central de Unicaja.
Lo que me satisface es que el nombre y el símbolo que creamos hace ahora 30 años, sigan identificando a la flamante entidad bancaria por muchos años más.

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