Durante décadas, una generación de diseñadores gráficos contribuyó decisivamente a construir la cultura visual contemporánea española. Firmaron identidades, publicaciones, campañas, exposiciones y proyectos que ayudaron a consolidar el prestigio del diseño en nuestro país. Sin embargo, muchos de esos mismos profesionales se encuentran hoy ante una paradoja difícil de explicar: pese a haber cursado estudios oficiales y acumular décadas de experiencia, la implantación del Plan Bolonia los ha dejado fuera de determinadas convocatorias públicas, procesos de licitación, plazas docentes o programas de posgrado al no reconocerse sus titulaciones previas como equivalentes al actual grado universitario.
Es precisamente para dar visibilidad a esta situación y buscar una solución colectiva que nace SOM GRAU, una plataforma impulsada por diseñadores y diseñadoras gráficos afectados por este vacío administrativo y académico. Su objetivo no es cuestionar los nuevos modelos educativos ni los actuales grados universitarios, sino reclamar una vía de reconocimiento para quienes se formaron dentro del sistema oficial anterior y han desarrollado trayectorias profesionales plenamente acreditadas durante más de veinticinco años.
La reivindicación no es nueva. Hace más de quince años ya se advirtió de las consecuencias que tendría una transición desordenada entre modelos educativos, pero el problema nunca llegó a resolverse y hoy vuelve a emerger con fuerza, agravado además por cuestiones vinculadas al edadismo y a la exclusión profesional.
Lejos de tratarse de una reclamación aislada, SOM GRAU ha recibido el apoyo de instituciones como ADG-FAD, BCD, APIC, Festival Blanc! o Fundació Veredictas, así como de numerosos referentes del diseño español entre los que se encuentran Mario Eskenazi, Josep Maria Mir, Marta Cerdà, Alex Trochut, Oscar Mariné, Andreu Balius o Enric Jardí, entre muchos otros.
En esta conversación abordamos las implicaciones profesionales, académicas y simbólicas de esta situación, pero también una cuestión más amplia y de enorme relevancia para el futuro del sector: cómo una profesión puede reconocer y proteger la experiencia acumulada de quienes han contribuido decisivamente a construirla.

¿Cómo nace SOM GRAU, quiénes lo conforman y qué situación concreta impulsó la creación del colectivo?
SOM GRAU nace como respuesta a la demanda de miles de diseñadores y
diseñadoras gráficas que se encuentran en una situación de agravio profesional porque estudiaron Diseño Gráfico antes de la implantación del Plan Bolonia y tienen una titulación oficial que hoy no se quiere reconocer. Este agravio existe porque no se planteó una transición ordenada de una titulación a otra. Como consecuencia, algunos diseñadores y diseñadoras con decenas de años de experiencia profesional no pueden acceder a plazas en el ámbito público o presentarse a licitaciones, por poner algunos ejemplos.
¿Por qué consideran importante abrir este debate precisamente ahora?
Este debate no es nuevo. Hace unos 15 años ya se planteó el tema. Un grupo de diseñadores ya entonces advirtió que, si no se planteaba una integración de los diseñadores pre-Bolonia en el nuevo plan de estudios, se llegaría a una situación injusta entre profesionales del mismo gremio.
Ese grupo de diseñadores formó la asociación “La experiencia es un grado” e intentó encontrar respuestas, tanto de la Administración autonómica como de la estatal, sin éxito. Hoy volvemos a tener el mismo debate porque el problema no se resolvió. Seguimos en la misma situación de agravio profesional, a la que además podemos añadir el edadismo.
Una de las principales reivindicaciones del colectivo es la validación de los títulos como grado. ¿Qué implicaciones reales tiene hoy no contar con ese reconocimiento?
Cualquier profesional que no tenga la titulación actual post-Bolonia se encuentra en una situación de agravio porque:
a) limita el acceso a convocatorias públicas laborales y a la función pública de la administración
b) dificulta y discrimina la participación en concursos y licitaciones
c) cierra puertas a la docencia
d) no reconoce adecuadamente másteres y posgrados
Considerando que muchos de los títulos han sido otorgados por instituciones privadas, además de algunas escuelas públicas, ¿no deberían ser estas instituciones las que propusieran y defendieran un modelo de convalidación que no implique cursar nuevamente una carrera?
Este es uno de los errores iniciales y más graves de la transición desordenada de un sistema educativo a otro. Las escuelas públicas y privadas no se pusieron de acuerdo entre sí y, al final, cada una propuso una opción diferente, según su interés y opciones. Algunos centros privados se asociaron con universidades y ofrecieron a sus exalumnos cursos puente para poder acceder a la nueva titulación.
Otros sugirieron a sus alumnos realizar una estancia en el extranjero para obtener el grado. Las escuelas públicas como La Llotja —el centro de referencia, único lugar para hacer la reválida y recibir el título oficial anterior— no ofrecieron ninguna vía ni solución a sus exalumnos para obtener el grado.
¿Cómo afecta esta situación al desarrollo profesional de diseñadores y diseñadoras dentro y fuera de España?
Como hemos comentado antes, el agravio afecta a todos los profesionales del diseño gráfico formados antes de Bolonia cuando se exige la titulación de grado para acceder a plazas del ámbito público o privado o cuando se trata de procesos de licitación.
¿España está rezagada respecto a otros países europeos en el reconocimiento académico del diseño?
Lamentablemente, sí. Mientras que en otros países como Alemania se cuida y valora mucho a los profesionales del diseño gráfico, en España se les ve como técnicos superiores, pero poco más. En Alemania, el Berufsverband Kommunikationsdesign, el gremio de los diseñadores gráficos, existe desde 1919. Llevan más de cien años velando por la profesión. En España, después del boom vivido durante las Olimpiadas de Barcelona 92, todo apunta a que se ha desvanecido el aprecio por nuestro sector profesional.
¿Qué consecuencias tiene esta situación para la internacionalización de los profesionales españoles?
El plan Bolonia se introdujo para homogeneizar y homologar los estudios en toda Europa. En la práctica, significa que si un diseñador no tiene el grado universitario de España, tampoco se lo reconocerán en ningún otro país europeo.
¿Cómo impacta esta problemática en el acceso a másteres, doctorados, oposiciones o convocatorias públicas?
Impacta de lleno, ya que es imposible acceder a cursos de máster, doctorados, oposiciones o licitaciones si no tienes la titulación actualmente requerida. Resulta paradójico, pero hay casos de diseñadores reconocidos que son invitados a dar conferencias o masterclasses en escuelas superiores de diseño, pero no podrían trabajar allí como docentes porque no tienen la titulación actualmente requerida.
¿Cuántos Premios Nacionales de Diseño hay que no tienen la titulación actual? No pueden acceder a una licitación, pero son premiados aquí y en el extranjero.
¿Qué importancia tiene que el propio sector del diseño participe activamente en esta reivindicación?
La importancia está en encontrar una solución viable y reconocida por el sector del diseño. Escuelas, universidades y el Departamento de Educación deberían sentarse con las personas afectadas, con SOM GRAU y con el Coŀlegi Oficial de Disseny Gràfic de Catalunya para pactar una fórmula, una vía que ofrezca a todo el colectivo una opción para acceder al grado.
¿Cómo valoran la respuesta que están teniendo por parte de estudiantes, docentes y profesionales?
Valoramos muy positivamente la respuesta que hemos recibido hasta ahora. Todo el mundo entiende que el agravio que estamos denunciando es el resultado de una mala planificación por parte del gobierno central y de los autonómicos, y que debería corregirse.
¿Han encontrado apoyo institucional o político desde que comenzó el movimiento?
De momento, hemos recibido apoyo de diversas instituciones del sector como ADG-FAD, BCD (Barcelona Creativity & Design Foundation), APIC (Associació Professional d’Iŀlustradors de Catalunya), Festival Blanc!, Fundació Veredictas (Premis Anuaria), PAAC (Plataforma Assembleària d’Artistes de Catalunya), L’Automàtica…, así como de una lista de unos 70 profesionales y empresas como Júlia Solans, Mario Eskenazi, Josep Maria Mir, Marta Cerdà, Martí Ferré, Alex Trochut, Enric Jardí, Oscar Mariné, Diego Feijoo, Andreu Balius, David Torrents, Pilar Gorriz, Pere Duran, Sergi Opisso, Toormix, Sixis, Democràcia, etc.
En el ámbito político, nos planteamos pedir una reunión con el Departamento de Educación para desbloquear la situación en la que nos encontramos.
¿Cuáles son hoy los principales objetivos concretos de SOM GRAU? ¿Qué esperan conseguir y cómo continuaría su acción?
Los principales objetivos de SOM GRAU son conseguir el reconocimiento académico, es decir, establecer una vía administrativa específica para equiparar los antiguos estudios al nivel de grado o una equivalencia oficial. Queremos poner fin a la discriminación y evitar la exclusión de ofertas de trabajo o concursos públicos por la edad o por no poseer un título de grado universitario. Y, por último, queremos poner en valor la trayectoria profesional y defender la experiencia laboral acreditada por encima de la actual burocracia académica.
¿Qué cambios consideran imprescindibles para dignificar definitivamente la enseñanza del diseño?
La enseñanza de los estudios de diseño gráfico ha sido y es buena. El problema no son las escuelas o las universidades. El cambio para dignificar los estudios y la profesión debe venir de los gobiernos y de las instituciones. Un gobierno estatal o autonómico que no reconoce a sus propios profesionales no muestra ningún interés por dignificar ni la enseñanza ni la profesión.
Más allá de la cuestión administrativa, ¿qué representa simbólicamente para ustedes el reconocimiento del diseño como grado?
La cuestión de fondo es que un problema administrativo mal resuelto deja desprotegidos a toda una generación de profesionales que sí cursaron sus estudios (los que la Administración les ofrecía en el momento de formarse), que tienen una experiencia de más de 25 años, que han sido el motor y los protagonistas del diseño del último cuarto de siglo. No convalidar su titulación supone que el grado universitario se convierte en excluyente y supone obviar el trabajo de miles de diseñadores que llevan años trabajando como profesionales, negándoles el acceso a licitaciones, plazas de docencia y acceso a másteres y doctorados… En este contexto representa una injusticia en mayúsculas. Y no simbólicamente, sino de forma real.
Si quieres sumarte u obtener más información, puedes contactar a SOM GRAU en:
somgrau.webnode.es
somgrau.plataforma@gmail.com









