Todos reconocemos la notoriedad de Japón por la elegancia de sus creaciones. Basta comprobar el arte de la caligrafía o su gastronomía, con sus preciosos sushis y sashimis, siempre presentados con extrema elegancia. El arte y el diseño japoneses son el resultado de años y años de rígidas tradiciones visuales que han permeado la cultura del país a lo largo de los siglos, siendo una forma de expresión única en el mundo.
Las creaciones de Shino Suefusa, ilustradora y diseñadora gráfica afincada en Tokio, traducen a la perfección esta cultura en su diseño sutil y elegante.

Shino estudió Diseño Gráfico en la Tama Art University y la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio. “Como soy ilustradora, los editores y clientes me encargan principalmente ilustraciones para portadas de libros, diseños de logotipos y diseños de envases. En el pasado, a veces recibía solicitudes de diseñadores, pero hoy en día a menudo me llaman directamente los propios clientes. Como estos clientes no necesariamente tienen habilidades de diseño, yo también participo en el trabajo de diseño”, dice Shino.
Sintiendo que había llegado al límite de sus opciones de paleta de colores, Shino decidió intentar crear con la punta de un soldador sobre papel blanco. El ligero olor a quemado, asociado al agujero provocado por el calor en el papel, con sus bordes en un delicado tono marrón rojizo, despertó en ella un descubrimiento: “Desde ese momento quedé fascinada por el fuego. El tema de mi obra de arte y su ejecución técnica se han fusionado en un proceso inseparable, ya que el metal incandescente es ahora mi herramienta favorita y el chamuscado marca mi vocabulario gráfico. Agujeros, líneas y residuos se transforman sobre el papel en bruto en plantas, figuras y letras, convirtiéndose en elementos de diseño para libros, carteles de conciertos, campañas contra el sida e incluso en productos como un reloj o un par de jeans”, dice ella alegremente. Su serie de obras que utilizan el fuego son únicas, y el uso de este dispositivo para ilustrar objetos hace que su producción sea aún más personal e intrigante, a menudo asociada con las formas de arte «primitivas» de la prehistoria. “Me inspiran especialmente las pinturas rupestres como las de Lascaux y Altamira: marcas simples y claras y formas llenas de expresión y energía creativa”, explica Shino.







Trabajar en Japón representa para ella un desafío constante, ya que dentro de la sociedad japonesa el estatus de la mujer es mucho más bajo que el del hombre. “En Japón, los creadores pueden conseguir trabajo independientemente de su género, especialmente en el caso de las ilustraciones, ya que este trabajo se ordena según el estilo de expresión. Por eso realmente no pienso en ser mujer. Pero, considerando la situación de la mujer en este país, este hecho me da fuerzas para seguir trabajando con el objetivo de dejar buenos resultados para la próxima generación de mujeres. Creo que hay un espíritu rebelde en respuesta a las bajas expectativas de la sociedad para las niñas. Por lo tanto espero que las artistas japonesas influyan en el mundo con sus perspectivas únicas, ya que hay muchas artistas mujeres que se expresan a su manera. En cualquier caso, todas viven en un entorno que fomenta el libre pensamiento”.
Recientemente, el Ministerio de Educación japonés la encargó el diseño de un libro de texto para la enseñanza de inglés en las universidades. En este trabajo, Shino explora las posibilidades estilísticas de la técnica idiosincrásica, una técnica que a primera vista parece restrictiva, ya que trabaja tanto de manera figurativa como abstracta, a veces pintando sus ilustraciones en colores primarios. “Japón tiene un sentido estético único que admira las cosas que aún no están maduras”, afirma ella. “También existe una cultura de doblar papel (origami), y la gente juega con él desde la infancia. Quizás por eso hay mucha gente a la que le gusta hacer pequeñas cosas de forma creativa. Pero, al mismo tiempo, crecieron rodeados de una gran cantidad de productos de Sanrio (Hello Kitty), mangas, animación, publicidad pública gigantesca, etc., lo que hace que su estímulo visual fuera muy alto”.
Con sus carteles expuestos en muchos eventos y colecciones internacionales, como la Bienal Internacional del Cartel de México, la Bienal Internacional del Cartel de Bolivia, la Colorado International Invitational Poster Exhibition (donde recibió la Mención de Honor en 2017), el Danish National Museum of Design, su trabajo fue publicado en muchas revistas internacionales y libros. “Ilustración primitiva / La forma primordial de ilustración” fue el título de su exposición en la Galería Chinretsukan de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio en 2003, año en el que también recibió su doctorado en la facultad de arte. Shino se refiere a la sencillez, la proximidad a la naturaleza y la originalidad como elementos claves de su trabajo: “Creo que, en una era de progresiva digitalización e inmaterialidad, deberíamos echar una mirada a los orígenes de la creación artística. En una época de comunicación de masas, en la que la creatividad y la sensibilidad naturales y lúdicas del ser humano se están consumiendo, quiero dar forma a los contenidos utilizando elementos primarios y existenciales”.









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Este artículo está incluido en el número 98 de la revista Experimenta



