Museo Khanenko, un proyecto de Olha Bakan y Yevhen Chuhuievets
El Museo Khanenko de Kiev ostenta la colección más grande y valiosa de arte antiguo europeo y asiático de todo el país, esta singular condición lo convierte sin lugar a dudas en un cliente imponente, con objetivos, sueños y necesidades fuera de lo común. Por esta y otras muchas razones, cuando los diseñadores ucranianos Olha Bakan y Yevhen Chuhuievets recibieron el encargo de rediseñar por completo su identidad, sabían que lo que fuese que hicieran, debía ser, como poco, épico. Y así fue.

«Es un lugar donde Oriente y Occidente coexisten, por un lado se pueden ver representaciones de la Virgen María junto a ménades ebrios, mientras que por el otro, a un tranquilo Buda junto a un cráneo para rituales paganos», comenta Bakan y agrega: «Este museo se caracteriza por dualidades, sin embargo, sirve para unificarlas. Dos mundos convergen bajo un mismo techo, conectados por una pequeña y discreta puerta».

Y es justo esta pequeña abertura la clave de todo el sistema. Efectivamente, este nimio detalle arquitectónico perdido en un brutal volumen de más de 150 años de historia que ha vivido guerras, revoluciones y contrarrevoluciones de todos los tamaños, fue reinterpretado gráficamente para abanderar el proyecto estéticamente y cohesionarlo conceptualmente. Sobre el papel, la idea es de una simpleza insultante, un rectángulo de dimensiones relativas y cambiantes, solo interrumpido por un remate en forma de puerta de arco, sirve como logo, marco, fondo, discriminador o separador por partes iguales.

Este multifuncional elemento gráfico también rinde homenaje a las grandiosas arcadas de la fachada principal, firma inequívoca del edificio y del paisaje arquitectónico local y que, durante la invasión rusa fueron destruidas por un bombardeo.
La nota final es para el material promocional. Desde las deliciosas camisetas y tote bags, hasta los programas y tarjetas de visita ingeniosamente troqueladas, todo gusta, todo funciona.



