Cognición vs. Proyecto
En la universidad, el método científico guía su enseñanza hacia la determinación ideal cognitiva, es decir, hacia la producción de nuevos conocimientos. En la enseñanza del diseño, el proyecto se manifiesta desde la búsqueda en la práctica proyectiva hasta la producción de nuevos objetos o sistemas. Durante los procesos del proyecto se determina, en cierto modo, un grado de conocimiento (cognitivo), haciéndolos viables en el desarrollo del proyecto.
La resistencia académica se debe a que sus criterios de excelencia son rígidos. Las estructuras académicas tienen grandes dificultades para incorporar la formación del diseño.
Parafraseando a Gui Bonsiepe respecto a la formación en diseño y proyectos: debido a la industrialización y a la tecnología, los artefactos se hicieron imposibles de ignorar, pero el «proyecto» nunca se consolidó como un patrón académico paralelo. Las ciencias miran el mundo desde la cognoscibilidad: se ocupan de él y buscan el entendimiento de lo que existe. Mientras que el diseño lo hace desde el proyecto: busca y crea lo que aún no existe.
En la relación actual hay interacciones esporádicas entre la ciencia y el proyecto. El diseño participa con la ciencia, pero es difícil que la ciencia participe del diseño. Parafraseando a Bonsiepe en sus textos de 1978, Teoría y práctica del diseño industrial, y de 2012, Diseño y crisis, especula que, en el diseño del futuro, el proyectar, tal como se hace en el diseño, se convierta en una disciplina básica para todas las ciencias.
Parafraseando a R. Buckminster Fuller: una ciencia hacia el diseño:
«La formulación coherente del problema inicial, orientada a la creación de un producto, suele estar condicionada por las empresas, que limitan la participación efectiva del diseñador a un rol de especialista».
Esta práctica ha sido habitual en los últimos cincuenta años, en los que el diseño ha formado parte de un sistema piramidal. Barry M. Katz ilustra esta situación en su libro Make It new (historia del diseño en Silicon Valley). Carl Clemente, diseñador industrial que trabajó para Hewlett-Packard en 1956, afirmaba:
«Supongamos que nos encargan diseñar un “nuevo tostador”. Planteemos el problema de otra forma: queremos encontrar una manera de calentar, hidratar y dorar la superficie del pan».
Al expresar el problema en términos genéricos, se abren nuevas posibilidades desde las ciencias y las tecnologías.
A principios de los años ochenta, los diseñadores industriales de la empresa GVO eran considerados auxiliares, encargados de diseñar carcasas para sistemas electrónicos. Se decía de ellos que «ejecutaban a la perfección las malas ideas de otros». Sin embargo, la empresa evolucionó hacia un enfoque más participativo, basado en la investigación. En los proyectos intervenían científicos, técnicos, ingenieros y diseñadores industriales.
Era una organización coral, donde ninguna voz tenía supremacía sobre las demás.
El proyecto se convierte en una disciplina relativa para las ciencias.
La ciencia, mediante sus métodos, intenta encontrar resultados precisos y universales, mientras que, en los procesos del diseño, los resultados o propuestas no surgen necesariamente de operaciones rigurosas o de carácter científico. Cuando hablamos del proyecto de diseño de producto industrial, gráfico o de servicios, nos referimos a los métodos, procesos o estrategias —no siempre científicos— utilizados para encontrar soluciones dirigidas hacia objetivos formulados previamente.
El diseño se inscribe en la práctica de los procesos dentro del proyecto. De ahí que, según C. Jones, el diseño desde métodos científicos se estructure en secuencias planificadas de etapas, ciclos analíticos, sintéticos y evaluativos, hasta llegar a la mejor de todas las posibles soluciones.
En la construcción de arquitecturas algorítmicas, el diseño, desde su capacidad creativa, comunicativa y su propuesta sinóptica, podría construir diagramas de flujo, desde el inicio y la definición hasta los sistemas algorítmicos.
Jones señala que el diseñador, como caja transparente, es la imagen del diseñador racional y sistemático, semejante a una computadora: una construcción simplificada de los diagramas de flujo, similar a la herramienta metodológica básica en el diseño.
El método de la caja transparente permite dividir un problema en partes que pueden resolverse en serie o en paralelo. La segmentación permite aplicar mayor inteligencia a la solución de los subproblemas. En cualquier sistema de resolución de problemas, estos pueden desglosarse en subproblemas funcionales susceptibles de resolverse de manera paralela.
Estos sistemas estructurados se asemejan a los diagramas de flujo utilizados en la programación de algoritmos. En su libro Métodos de diseño (1978), Jones señalaba:
«Es evidente la posible división de grandes problemas de diseño para facilitar el trabajo conjunto de los diseñadores, pero la etapa de división varía según el tipo de problema. (…) Esto se debe a que todos estos problemas son sistemas de flujo o enlaces (articulaciones), en los que cada función está asignada a un componente independiente, unido a los otros únicamente por entradas y salidas predefinidas (Gosling, 1963)».
Gui Bonsiepe dice lo siguiente:
“Sería ridículo querer diseñar un cenicero a partir de conocimientos científicos. Pero no es ridículo e incluso es indispensable recurrir a conocimientos científicos, diseñar un nuevo envase de leche que reduzca las huellas ecológicas.
No se puede continuar restringiendo más tiempo el concepto de diseño a las disciplinas proyectuales, tales como la arquitectura, el diseño industrial y el diseño de la comunicación, pues en las disciplinas científicas también se diseña”.
Bibliografía
Bonsiepe, Gui. Teoría y práctica del diseño industrial. Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1978.
Bonsiepe, Gui. Diseño y crisis. Campgràfic Editorial, Valencia, 2012.
Katz, Barry M. Make It new (historia del diseño en Silicon Valley). Ed. Experimenta Libros, Colección Theoria, Madrid.
Jones, Christopher. Métodos de diseño. Ed. Gustavo Gili (GG), Barcelona.
Fuller, R. Buckminster. Your Private Sky. The Art of Design Science. Lars Müller Verlag, 2017.








