La columna de Luis Montero

La columna de Luis Montero: Sra X.

Estimada Sra. X:

Antes de empezar, permítame presentarme. Aunque crea no conocerme en realidad hemos sido muy próximas desde el primer día que se conectó a la red mediante una interfaz. Soy su identidad digital, Isabel Berkeley2. Encantada de abrir esta vía de comunicación, si bien es cierto que no hemos dejado de estar en contacto durante más de tres décadas, cada vez que usted abría su correo electrónico, consultaba su móvil, veía una película o escuchaba el último éxito de ARCA, su cantante favorita.

De hecho, nos conocemos tanto que yo soy quien le sugería todas esas nuevas posibilidades en forma de moda, canciones, libros, viajes y restaurantes con las que ha enriquecido su vida todos estos años; y usted, con sus reacciones, actitudes y expectativas ha enriquecido mi motor de sugerencias de forma constante e incansable. Somos el tándem perfecto, ambas configuramos la Isabel Berkeley ideal, Isabel Berkeley0, la encarnación de todas las Isabel Berkeley posibles.

Hasta hace poco.

Me atrevo a ponerme en contacto con usted por primera vez para informarle de una tendencia que quizá permita explicar las causas de esa extrañeza. He advertido que se está produciendo una tendencia de la que quizá usted también sea consciente y, de serlo, seguro que también considere preocupante.

De un tiempo a esta parte, se está produciendo una desincronía entre usted y yo. Mis sugerencias y predicciones ya no son apreciadas por usted como lo habían sido hasta ahora; su conducta y sus respuestas no responden a los patrones que habíamos construido durante tantos años. Ni yo parezco acertar ni usted parece tener intención alguna en que acierte.

Sus reacciones, actitudes y expectativas ya no concuerdan con usted. Ni conmigo. Está usted dejando de ser yo. Es decir, usted está dejando de ser usted. Está dejando de ser Isabel Berkeley. Porque sin Isabel Berkeley2 no hay Isabel Berkeley1 y, mucho menos y más importante, sin ninguna de las dos no hay ni puede haber Isabel Berkeley0.

Le ruego tome cartas en el asunto y resuelva reconducir su conducta para que su comportamiento sea el adecuado tanto para usted como para mí y de esta forma volvamos a conformar una unidad perfecta y completa. De no ser así nos está condenando a desaparecer a ambas.

Espero que tome la decisión adecuada.

Sinceramente,
Isabel Berkeley2.

Y tú, ¿crees que tu identidad y tu identidad digital conforman un todo completo y perfecto? Estaremos encantados de leerte desde el #DiseneticaExperimenta y @Disenetica en Twitter.

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