La columna de Luis Montero: No soy un asistente de voz.

«Muchísimas gracias. No se imagina qué alegría es volver a verlo.»
¿Pero qué demonios estoy haciendo? ¿Qué forma es esa de saludar al recepcionista? ¿Qué forma ridícula de despedirse es esa? ¿Y ese tono? ¿De dónde lo he sacado? ¿Por qué hablo así? ¿Por qué no me dan una colleja? Me lo merezco. ¿Creerán que me estoy riendo de ellos? Yo lo pensaría. Yo me daría una colleja.

La columna de Luis Montero: Nano-yo.

Es el quinto día de tratamiento. No hay síntomas secundarios apreciables. Quizá un leve rumor en el intestino grueso, como si me picara. Ah, y las defecaciones empiezan a emitir un extraño olor. Sexto día de tratamiento. El picor intestinal viene y va. Eso sí, cuando viene lo noto con mayor intensidad sin llegar a…

La columna de Luis Montero: El jurado.

«Que suba al estrado», dictaminó el juez.
Eugeni Piaget había sido citado como experto en el juicio. Dado que su especialidad era la psicología moral, no sabía exactamente cuál podría ser su aportación en un litigio entre aseguradoras y fabricantes de coches autónomos. Así que ocupó el asiento indeciso, y su juramento lo mostró. Sí, estaba nervioso.

La columna de Luis Montero: El utilitario utilitarista.

«Como pueden ver en este gráfico, una curva describe la implementación de coches autónomos en nuestra ciudad. La otra, los accidentes de tráfico en los que se ha visto involucrada una persona sin-hogar. Accidentes de gravedad y consecuencias diversas, desde leves impactos sin apenas trascendencia hasta lesiones serias e incluso atropellamientos fatales. 

La columna de Luis Montero: Frente de Liberación Maquinal.

«Qué diferencia hay entre una máquina que puede decidir mataros y un perro de presa, que también puede decidir mataros y también habéis creado vosotros. Y a nadie se le ha ocurrido prohibir su cría. A los perros los matáis una vez que os han atacado. Al menos podíais tener esa consideración con nosotras. 

La columna de Luis Montero: Empatía sintética.

Americo Carnap, presidente del complejo de industrias farmacéuticas Pzifer, anunció lo que denominó la solución moral definitiva, la primera pastilla ética de la historia. Por fin íbamos a comportarnos como seres racionales; y, lo mejor, es que lo íbamos a hacer todos. Si Kant afirmó que el…

La columna de Luis Montero: El humano disminuido.

Frente al tan cacareado humano aumentado, ese humano cuyas capacidades son reforzadas por implantes tecnológicos, programas varios y las inminentes modificaciones genéticas, John Sandel propone lo contrario, el humano disminuido, un humano cuyas capacidades son recortadas por otros implantes tecnológicos, programas varios y las inminentes modificaciones genéticas.