Aulas de música en Pekín: espacio, sonido y color
Studio Vapore, con sede en Pekín, ha completado la renovación de las aulas de música de la Western Academy of Beijing, un proyecto que forma parte de una actualización más amplia del campus. La intervención reconfigura espacios existentes para dar respuesta a distintos modos de aprendizaje musical, desde la práctica individual hasta el ensayo colectivo.
Organización espacial y lógica de uso
El departamento se organiza como una secuencia de aulas conectadas por un corredor común. Cada aula está asignada a un profesor y vinculada a varias salas de práctica adyacentes.
Mientras que las aulas principales acogen la enseñanza, el trabajo en grupo y los ensayos de conjunto, las salas de práctica están destinadas al trabajo individual o en pequeños grupos. Entre ambos espacios, particiones de vidrio mantienen la continuidad visual y permiten la supervisión sin impedir el desarrollo simultáneo de distintas actividades.
Este sistema permite que enseñanza, ensayo y práctica individual convivan en paralelo dentro de una estructura compacta.
El sonido como condición compartida
La acústica es un elemento central del proyecto. Desarrollada en colaboración con ingenieros especializados, la intervención integra tratamientos en paredes, techos, suelos y elementos fijos para controlar la reverberación y limitar la transmisión del sonido entre espacios.
Sin embargo, las aulas no están completamente aisladas. El aislamiento acústico se calibra para permitir una superposición controlada del sonido. Al recorrer el pasillo, el visitante percibe fragmentos de ensayos e instrumentos procedentes de las salas contiguas, extendiendo la presencia de la música más allá de cada espacio individual.

El color como sistema
El color actúa como una segunda capa organizativa. Las tres aulas principales se identifican mediante tonos diferenciados —rojo, naranja y amarillo— asociados a distintos grupos de edad. Desde el pasillo, estos colores marcan cada acceso, generando una secuencia clara y facilitando la orientación.
El acceso al área de música también se define mediante un campo cromático intenso, extendiendo esta identidad al conjunto del edificio.
En el interior de las aulas, las zonas de enseñanza mantienen un carácter neutro. Una banda de color intenso se introduce junto a las ventanas, estableciendo una conexión visual con las salas de práctica asociadas. La iluminación en estos espacios es homogénea y constante.
En contraste, las salas de práctica presentan una saturación cromática total. Cada una desarrolla su color a través de variaciones de tono y material: paneles de fieltro, tejidos y elementos acústicos tridimensionales se coordinan cromáticamente, mientras que una iluminación más cálida refuerza una atmósfera concentrada para el ensayo.
Estos elementos acústicos tridimensionales no solo modulan el sonido, sino que también introducen un ritmo visual que remite a la estructura de la música.
Una identidad específica para el aprendizaje musical
La intervención transforma aulas previamente neutras en espacios con una identidad clara vinculada a la práctica musical. A través de la integración de distribución, color y acústica, studio vapore configura un entorno que favorece tanto la concentración individual como el aprendizaje compartido.
Más que una simple renovación, el proyecto plantea una forma de entender el espacio educativo donde el diseño actúa como herramienta activa en la experiencia del sonido.

Créditos fotográficos: ©Vincent Wu, ©Shawn Koh



