Tradición e innovación bioclimática: esparto y arquitectura en el nuevo Campus de Utamed
El estudio malagueño Flow81 ha transformado un antiguo edificio de oficinas del Málaga TechPark en el nuevo campus de Utamed, la primera universidad 100 % online de Andalucía. La intervención recupera un inmueble de principios de los años 2000, originalmente destinado a centro de atención telefónica, con graves deficiencias térmicas, ausencia de aislamiento y una distribución excesivamente compartimentada que favorecía el sobrecalentamiento.
La rehabilitación convierte el edificio en un campus capaz de integrar espacios de trabajo y aulas para exámenes presenciales, con el objetivo de acercar la educación superior a quienes residen fuera de las grandes ciudades. El proyecto concibe el edificio como un campus compacto que refuerza el sentido de identidad y pertenencia universitaria.
Para adaptarlo a la normativa vigente fue necesaria una profunda actualización de la envolvente, las instalaciones y la estructura, incorporando protección contra incendios y refuerzos metálicos. La intervención reorganiza completamente el interior alrededor de un gran patio de cuatro alturas que reinterpreta el tradicional patio andaluz como núcleo de encuentro y relación. Pasarelas curvas de madera conectan las distintas plantas mientras la estructura metálica original permanece visible como expresión de la historia constructiva del edificio.
La geometría curva articula toda la distribución interior, generando espacios fluidos, visualmente conectados y abiertos, donde el orden de la estructura existente dialoga con una nueva organización más flexible.





La universidad como vehículo de conocimiento antiguo y contemporáneo.
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es la recuperación del esparto, material tradicional andaluz empleado tanto en celosías de protección solar como en el revestimiento de particiones curvas. Además de aportar identidad cultural, el material contribuye al confort ambiental gracias a sus propiedades térmicas, acústicas e higroscópicas, al tiempo que favorece la reutilización de recursos locales y la recuperación de un oficio artesanal prácticamente desaparecido.
La elección del esparto adquiere un valor que va más allá del puramente constructivo. La nueva sede universitaria no se limita a ser un espacio de difusión del conocimiento contemporáneo, sino que se convierte en un instrumento de transmisión de conocimientos artesanales en vías de desaparición. Recuperar este material significa, de hecho, preservar habilidades manuales cada vez más raras, ofreciéndoles una nueva perspectiva de aplicación y transmitiéndolas a las nuevas generaciones. Al mismo tiempo, la incorporación del esparto permite reactivar una cadena de producción casi extinta, apoyando las economías locales y promoviendo un modelo de economía circular basado en la reutilización de materiales, la valorización de los recursos del territorio y la reducción de las cadenas industriales de alto impacto medioambiental.
Las celosías de esparto, instaladas especialmente en las fachadas sur y oeste, reducen entre un 40 % y un 60 % la radiación solar directa y disminuyen la temperatura interior entre 4 y 5 °C, mejorando el comportamiento energético mediante ventilación natural y estrategias pasivas de climatización. Este sistema se complementa con vegetación, jardines y ventilación cruzada para reforzar el rendimiento ambiental del edificio.












La estructura como «verdad» arquitectónica.
En el diálogo entre el edificio existente y el nuevo proyecto, se ha adoptado como principio rector uno de los fundamentos de la cultura universitaria: la búsqueda de la verdad.
La estructura metálica original se ha liberado de todo artificio decorativo para dejarla visible en su desnuda expresividad y transformarla en el palimpsesto sobre el que injertar las nuevas intervenciones. De este modo, se le ha dado una segunda vida a un organismo arquitectónico considerado obsoleto, se han evitado demoliciones y se ha privilegiado la revalorización de lo existente como opción sostenible primaria.
La reutilización de la estructura existente, el empleo de materiales naturales como el esparto y los falsos techos de fibra de madera, junto con la conservación de la arquitectura original, convierten la intervención en un ejemplo de rehabilitación sostenible donde patrimonio, innovación y tradición se integran en un mismo proyecto.
Fundado en Málaga en 2018 por Lourdes Arregui, Ignacio Merino, Gonzalo Merino y José Miguel Arregui, Flow81 desarrolla una arquitectura estrechamente vinculada al contexto natural y social, orientada a minimizar el impacto ambiental y recuperar la relación entre las personas y el entorno.


Ficha técnica
- Proyecto: Reforma y conversión en campus universitario.
- Superficie: 7.000 m².
- Ubicación: Málaga, España.
- Proyecto: enero-agosto de 2025 (8 meses).
- Constructora: Revestimientos Ruiz SL.
- Presupuesto: 5,2 millones de euros (742 €/m²).
- Fotografía: Fernando Gómez (Loveladrillo).
Premios
- Good Design® Awards 2025, The Chicago Athenaeum & The European Centre for Architecture, Art, Design and Urban Studies.
- New York Architectural Design Awards 2024, International Awards Associate.










