Experimenta #104. Reparar

Reimaginar el valor en tiempos de desgaste

Nuestra cultura está diseñada para romperse. No solo los objetos, también los vínculos, los territorios, las narrativas, las instituciones. La obsolescencia —programada, simbólica, emocional— se ha convertido en una condición estructural de nuestro tiempo. Pero quizá lo más inquietante no es que las cosas se rompan, sino la naturalidad con la que aceptamos su reemplazo. Y, curiosamente, hemos aprendido a convivir con la pérdida sin duelo.

Dentro de este contexto, reparar deja de ser un gesto técnico para convertirse en un acto profundamente político, ético y cultural. Reparar introduce una pausa en la lógica de la sustitución, porque interrumpe el flujo continuo de lo nuevo. Obliga a mirar de cerca, a entender, a implicarse. Reparar exige tiempo. Y el tiempo, hoy, es uno de los recursos más escasos —y más incómodos— para el diseño. Las diseñadoras y los diseñadores saben bien a qué me refiero.

Reparar, en ese sentido, deja de ser una práctica secundaria o una solución de emergencia. Es una forma de pensamiento, una manera de situarse frente a lo que ya está ahí.

Por supuesto que hay algo profundamente incómodo en reparar: nos enfrenta a los límites de lo diseñado. Enfrentarnos a lo que falla, a lo que no previmos, a lo que envejece mal. Pero también hay algo liberador, ya que nos permite reescribir el objeto, intervenirlo, adaptarlo, hacerlo propio. Una actitud que no busca devolver las cosas a su estado original, sino convertirlas en otra cosa, a partir de introducir una capa de tiempo, de uso, de historia.

En ese gesto aparece una dimensión que el diseño ha tendido a evitar: la imperfección como valor.

Este número de Experimenta propone, precisamente, desplazarse hacia ese territorio menos cómodo. Pensar el diseño desde la continuidad más que desde la novedad. Desde el mantenimiento más que desde la innovación entendida como ruptura. Desde el cuidado más que desde la disrupción. De algún modo, romper el paradigma de lo urgente, de lo nuevo, de lo que se produce y consume sin sentido.

Quizá no solo se trate de diseñar mejor, sino de diseñar de manera más atenta. Más lenta. Más responsable.
Es probable que el desafío que tengamos a futuro como comunidad de diseño sea dejar de centrarnos exclusivamente en inventar lo nuevo, para evitar que lo valioso se pierda. Tal vez el verdadero acto creativo hoy no consista en añadir, sino en cuidar. Para intervenir sin destruir, y transformar sin borrar.

En estas páginas encontrarás reflexiones y proyectos que operan desde esa lógica. Que no buscan imponer una forma, sino acompañar procesos; como tampoco destacar por su novedad, sino por su capacidad de permanecer. Son prácticas que entienden el diseño como una actividad situada, que trabaja con lo que hay, con lo que queda, con lo que resiste.

A partir de este enfoque, Daniela Quintana –en su artículo “Diseño-Acción– nos habla de resiliencia, inteligencia, diseño en contextos de crisis, escasez, austeridad, creatividad, diseño responsable, diseño en territorios vulnerables y optimización. Con Murray Branding & Design llegamos hasta la FilBo en Colombia para analizar cómo el pabellón de España transformó la feria en un paisaje de bibliotecas, tejidos y saberes compartidos. Marcelo Ghio conversó con Granada Barrero sobre su proyecto para el nuevo sistema gráfico del Metro de Sevilla que transforma la orientación, la accesibilidad y la lectura del espacio público. 

Eugenio Vega entrevista a David Jury acerca de cómo la tecnología digital hizo que la tipografía volviera a sus orígenes. Fabián Carreras nos invita a conocer los orígenes de la ilustración comercial en Argentina en su artículo “Dibujo Utilitario”; luego pasamos a España para que Sonia Díaz y Gabriel Martínez reflexionen sobre “El oficio de diseñar carteles”. 

Lucas López nos trae Presente Continuo” una propuesta de arte para un futuro expandido; también nos acerca la experiencia DAE Creative Bootcamp en “Diseño con triple impacto”; y el fin de una era con Adiós a The Face, la revista británica que anunció su cierre definitivo.

Fundación IDA propone “diseñar lo común: reparación y resistencia en contextos de crisis”; Sebastián Rodríguez y Lorena Tenuta nos convocan a Vencer la resistencia del archivo con el libro Archivo Ramírez –un ensayo sobre el archivo del diseñador de indumentaria argentino Pablo Ramírez–; y Felipe Taborda nos muestra qué pasa cuando Oriente se encuentra con Occidente en los diseños interculturales de Tarek Atrissi.

Como siempre, esta edición 104 de Experimenta, de 144 páginas, incluye las secciones Foco –en la que rendimos homenaje a Pepe Cruz Novillo–, Deseo y + de 5Libros, junto con una sección Reflexiona con más páginas y contenido, con textos de Eugenio Vega, Rodrigo Martínez Rodríguez, José Manuel Mateo, Pilar Mellado Lluch (PhD), Maria Navarro Diego, y Marcelo Ghio. 

Es probable que el desafío que tengamos a futuro como comunidad de diseño sea dejar de centrarnos exclusivamente en inventar lo nuevo, para evitar que lo valioso se pierda. Tal vez el verdadero acto creativo hoy no consista en añadir, sino en cuidar. Para intervenir sin destruir, y transformar sin borrar.

Para que reparar —con todo lo que requiere de tiempo, de esfuerzo, de implicación— sea una de las formas más exigentes y, al mismo tiempo, más necesarias de diseñar.

¡Bienvenidos a Experimenta 104!

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