Bemad y un packaging que no deja indiferente a nadie
Y cuando comenzábamos a pensar que en materia de packaging estaba todo dicho, llega a nuestra redacción un proyecto realmente inspirador en el que, gracias a la correcta implementación de diferentes técnicas, enfoques y una ingeniosa vuelta tuerca, se ha conseguido aportar valor real tanto al producto como a la marca que representa. Vamos a ello.
Se trata de un sistema creado por Bemad, la agencia parisina dirigida por Guillem Riba para las bodegas Château de Malengin, concretamente para una edición limitada de los vinos Eve, una de sus líneas estrella.
Inspirados —muy libremente— en una instalación artística de los hermanos Quistrebert, expuesta durante todo 2022 en la propia bodega, Riba y su gente entendieron que debían forzar los límites de lo establecido… pero con argumentos. El resultado no fue otro que genial.
La propuesta se construye literalmente a partir de un centenar de planchas de papel reciclado de diferentes colores, plegados simétricamente en acordeón y cortados longitudinalmente siguiendo las líneas de una botella, creando de esta forma una suerte de contenedor capaz de abrirse, cerrarse, contraerse y expandirse a placer.
«Es un empaque 100% celulósico que protege perfectamente la botella que va dentro. Está libre de plásticos y se entrega plano para optimizar transporte y almacenamiento. Se trata de un concepto tan específico que pudimos patentarlo».

El juego y las prestaciones inmediatas que ofrece un diseño como este son inapelables, porque ya no solo se trata de su arrollador aspecto, sino también —y más determinante si cabe— la posibilidad de funcionar como displayer individual, capaz de transportarse y almacenarse completamente plegado o, mejor aún, de transformarse en una lámpara, aunque para esto último se necesita una fuente de luz que no se suministra en el pack. «Desde el punto de vista del marketing, es un empaque totalmente disruptivo que resalta el producto en su interior… es un ejemplo perfecto de la esencia de nuestra agencia».
La nota final se la lleva la valentía de Bemad para explorar otros caminos, otros puntos de vista, otras técnicas, otras formas de hacer y entender esta particular industria, milenaria, ortodoxa, ajena a las modas o tendencias.
«Como solemos decir, no somos una agencia de diseño que solo crea packaging; nos gusta crear experiencias, aportar valor a las marcas, pensar de manera ingeniosa y ayudar a las marcas a desarrollarse a través de diseños disruptivos que siempre respetan en la medida de lo posible el mundo en el que vivimos. Procuramos soluciones que puedan producirse localmente, sin imanes, sin pegatinas, de empaque plano, utilizando papeles reciclados para ser lo más sostenibles posible», comenta Ribas y remata: «Nos encanta decir que somos arquitectos del packaging«.




